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El Malpensante

Ficción

Trista Duplicada

.

Tal vez, después que les cuente esto, algunos llegarán a la conclusión de que estoy loca. A lo mejor hay algo de eso. No lo suficiente como para lanzarles piedras o blasfemias en la calle. Pero sí para sugestionarlos un poco con los que les voy a contar, como solo esos autores modernos podrían hacerlo. Les voy a narrar aquel día en el que estuve en dos lugares al mismo tiempo. Pero no voy a contar una historia como si les estuviera hablando en este momento. Más bien voy a dictarla, y ustedes (a lo mejor) puedan transcribirla como si estuviesen escuchando un texto de ficción:

 

Octubre 15

Restaurante Myrtle Snow

12:30 pm

Fui claro en decirle que a las 12 y 15 nos viéramos aquí. Van quince minutos de retraso. No sé de qué me sorprendo. Trista nunca ha sido una mujer puntual. Y sí estoy aquí, un domingo como hoy en el que debería estar metido entre las sábanas viendo alguna serie de televisión, es por eso tan importante que Trista necesitaba decirme. “Es algo muy delicado”, esas fueron sus palabras. Será pedir otro café mientras aparece, bueno, si es que aparece. No es la primera vez que me llama angustiada diciendo que necesita decirme algo delicado. Trista y yo tuvimos una relación que duró siete años. Hace dos no le veo, se ha aislado voluntariamente de todo su círculo de amigos. Se rumoran cosas, pero es mejor no darle crédito a nada. En los años que vivimos nunca noté algo extraño en su comportamiento, me duele que insinúen tantas cosas sobre su salud mental. Simplemente es una mujer sensible, alguien que se conmueve con las cosas más insignificantes de la vida. “Mira esas partículas de polvo como revolotean en la luz” “Mira esa nube, tiene forma de crisantemo” “Greg, mira como esas hormigas llevan a esa cucaracha, es como una procesión”. Yo la escuchaba y ponía toda mi atención sobre cada cosa que llamara la de ella. Era una avezada lectora: su favorita era Dorothy Parker, solía citar sus ácidas frases en mitad de alguna fiesta con amigos. Al igual que Dorothy le gustaba la bebida, pero el trago —al menos al inicio— la hacía mordaz y divertida. Luego ya saben lo que pasa. Hay ciertas cosas en la vida que se salen de control. Pero mejor no hablar de eso. ¡Oh! Parece que allí viene, creo que esa mujer en la distancia es ella, reconozco su traje favorito, voy a ponerme los lentes para ver mejor.

 

Octubre 15

Residencia del Dr De vivo

12:30 pm

—Espero que no se moleste doctor por haber llegado así sin avisar. Pero he tenido unos días tremendos. Casi no duermo y he vuelto a sentir esa sensación de presión en mi cerebro. Ya no son las voces lo que me atormenta. Hay algo más que está ocurriendo.

—¿Quiere algo más de té? —indagó el Doctor.

—No, así está bien.

—Trista, hace dos años no sabía de usted. Pensé que todo había mejorado

—Yo también, pero lo que siento es una ola que va y viene, cada vez con más lentitud regresa y temo que esta vez tardará más en irse.

—Sea específica.

—Usted tan frío como siempre Doctor. Pero me gusta su distancia, es necesaria.

—Sea específica, Trista.

—Siempre es ese vacío, y algo que cae con lentitud en un precipicio. Un globo negro descendiendo en ese abismo, entonces me siento como un cascarón hueco.

—Conozco todo eso, ya lo habíamos hablado, habíamos salido de allí.

—¡Pero ha regresado!

—Cálmate Trista.

—Perdón, Doctor.

—¿Pero, dime cual es esa novedad que ahora se ha sumado?

—Va a pensar que estoy loca, o mínimo va a echarse a reír a carcajadas.

—Sabe muy bien que nunca haría eso. ¿Qué ocurre, cuéntame?

—(…)

—Vamos, Trista, dilo.

—¿Esa niña que subió por las escaleras, es su hija?

—No tengo hijos, Trista. Vivo solo en esta casa, ya lo sabías.

—Pero acabo de ver a una ni…

—Vamos, no te escabullas y cuéntame.

—Solo ha sucedido un par de veces. Y no quiero que

siga sucediendo.

—¿Qué ocurre?

—Ocurre que no estoy aquí completamente.

—¿Dónde estás entonces?

—No, no, no me sé explicar, sí estoy, usted puede verme, yo me veo también.

—Entonces…

—Me duplico doctor. Me duplico como en un salón de espejos.

—Yo solo veo una sola Trista frente a mí.

—¿Eso cree?

—Sí

—Se equivoca, justo en este momento, en este preciso instante voy llegando al restaurante Myrtle Snow a verme con mi exmarido. Llevo un vestido algo pasado

de moda y luzco veinte años más joven, pero soy yo, doctor, ¡soy yo, doctor! Y esta vez después de esa charla todo va a cambiar.

—(…)

—Perdón, perdón. ¿No quise gritarlo, tiene una copa? Una copa me caería muy bien. Una copa, tan solo una, tan solo una por favor.

 

 

 

Este relato hace parte de “Fantasmata”, el nuevo libro de cuentos de Better que será publicado por la editorial Lugar Común.

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John Better

Barranquilla, 1978. Sus textos empezaron a aparecer hace más de diez años en la escena de la cultura local barranquillera. Para 2006 aparece su libro de poemas titulado ?China White?

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