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Ficción

Maletas

Un cuento

Ilustración de Camilo Mahecha

 

Le gustaba enrollar las blusas como le había enseñado su tía. Dudaba de que así ocuparan menos espacio o que se arrugaran menos, pero le gustaba la sensación de apretarlas como un cilindro justo y verlas dispuestas en colores las unas seguidas de las otras en una composición perfecta. A veces pensaba que no empacaba lo que necesitaría al llegar al otro lado del viaje, sino lo que se vería mejor dentro de la maleta al abrirla.

El vuelo de Alejandra saldría a las siete de la mañana. Eran las nueve de la noche y Julián no había llegado a buscar sus cosas. Ella aún se preguntaba si este verde se vería mejor puesto para el viaje o empacado en la maleta. Pensaba en el mar y era feliz. Estaba mejor sin Julián. Le gustaba vivir sola para no tener la tentación de hacer preguntas tan estúpidas como la combinación perfecta de los colores o la explicación de por qué los árboles son más altos en tierra fría. Siempre había pensado que eran los hombres los que hacían preguntas estúpidas y las mujeres quienes daban respuestas dignas de esas preguntas; pero en esto ella era como los hombres y preguntaba siempre más de la cuenta y se arrepentía de haber preguntado, pero no podía parar y quería saberlo todo y que le dijeran que los árboles eran más altos porque buscaban el sol en medio de las nubes grises y que ella se veía bonita con esa blusa verde y que mejor se la llevara puesta, y seguía preguntando, una y otra vez, si realmente se veía bonita hasta que la respuesta pareciera sincera y ella decidiera cambiarse lo que llevaba puesto porque, de todos modos, le gustaba más como se veía antes.

La maleta pequeña de Alejandra estaba sobre el sofá, la grande en el piso y ella agachada acomodando panties en los escasos rincones vacíos. Ya le dolían las piernas cuando sonó el timbre. Sabía que era Julián. Esperaba que todo fuese fácil, rápido y sin dolor, como las inyecciones prometidas por su tía, que siempre acababan doliendo, lenta y profundamente, y dejándole la nalga roja después de tres intentos fallidos.

–Hello!

Julián llevaba una camisa blanca con los tres primeros botones abiertos y la sonrisa amplia que s...

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Ángel Unfried

Director de la revista El Malpensante. Ha colaborado en Diners, Shock, Bacánika, La República y El Heraldo. Editor y relator de varios talleres de la FNPI.

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